Todo Se Había Perdido

July 28, 2009 by barbara  
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Señales de Humo

Una historia que nos a no perder la esperanza en Dios y en su gracia salvífica

El único sobreviviente de la inundación de un barco a causa de una terrible tormenta terminó en una isla completamente inhabitada. El hombre, desesperado, rezaba incansablemente a Dios pidiendo por su rescate; todos los días miraba hacia el horizonte en busca de alguna señal de algún barco pero nada parecía asomarse.

Cansado, decidió construir una pequeña choza donde pudiese protegerse de las inclemencias del clima y poner en un solo lugar sus pocas pertenencias. Pero un día, mientras escarbaba en el duro suelo en busca de alimentos se dio con la sorpresa de que su pequeña y pobre choza era consumida por el fuego de las llamas. Lo peor había pasado, pues todo se había perdido. El hombre estaba devastado y entró en una profunda depresión.

- “¡Dios mío como pudiste hacerme esto!”, lloró amargamente.

Al día siguiente, muy temprano por la mañana, el hombre despertó por el sonido de un barco que se aproximaba a la isla. Venían a rescatarlo. 

- “¿Cómo supieron que estaba aquí?”, preguntó a los hombres que lo rescataron  …(haga clic sobre “Read More”)

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Aguanta un Poco Más

July 28, 2009 by barbara  
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Aguanta un Poco MásEn Inglaterra, existía una pareja que gustaba de visitar las pequeñas tiendas del centro de Londres.

Una de sus tiendas favoritas era una en donde vendían vajillas antiguas. En una de sus visitas a la tienda vieron una hermosa tacita. “¿Me permite ver esa taza?” preguntó la Señora, “¡nunca he visto nada tan fino como eso!”

En cuanto tuvo en sus manos la taza, escuchó que la tacita comenzó a hablar. La tacita le comentó: “¡Usted no entiende! ¡yo no siempre he sido esta taza que usted está sosteniendo! hace mucho tiempo yo sólo era un montón de barro amorfo.

Mi creador me tomó entre sus manos y me golpeó y me amoldó cariñosamente. Llegó un momento en que me desesperé y le grité: “¡Por favor! ¡Ya déjame en paz!” Pero mi amo sólo me sonrió y me dijo: “Aguanta un poco más, todavía no es tiempo.”

Después me puso en un horno. ¡Yo nunca había sentido tanto calor! ¡me pregunté por qué mi amo querría quemarme, así que toqué la puerta del horno. A través de la ventana del horno pude leer los labios de mi amo que me decían: “Aguanta un poco más, todavía no es tiempo.”  … (haga clic sobre “Read More”)

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