Papá Deseo Ser Como Tú

August 16, 2009 by barbara  
Filed under Blog, Historia de Niños, Matrimonio

¿Cúando regresas a casa, papá?

¿Cúando regresas a casa, papá?

Mi hijo nació hace pocos días, llegó a este mundo de una manera normal. Pero yo tenía que viajar, tenía tantos compromisos…

Mi hijo aprendió a comer cuando menos lo esperaba. Comenzó a hablar cuando yo no estaba.

¡Cómo crece mi hijo de rápido! ¡Cómo pasa el tiempo!

Mi hijo, a medida que crecía, me decía:

“Papá , algún día seré como tú”. ¿Cuándo regresas a casa, Papá ?” “No lo se, hijo. Pero cuando regrese jugaremos juntos… ya lo verás.”

 Mi hijo cumplió diez años hace pocos días, y me dijo: “Gracias por la pelota, papá. ¿quieres jugar conmigo?”
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El Niño y el Anciano

July 25, 2009 by barbara  
Filed under Blog, Historia de Niños

El Niño y el Anciano

Éramos la única familia en el restaurante con un niño. Yo senté a Daniel en una silla para niño y me di cuenta que todos estaban tranquilos comiendo y charlando. De repente, Daniel pegó un grito con ansia y dijo, “Hola amigo!”. Golpeando la mesa con sus gorditas manos, sus ojos estaban bien abiertos por la admiración y su boca mostraba la falta de dientes en su encía. Con mucho regocijo él se reía y se retorcía. Yo miré alrededor, vi la razón de su regocijo.

Era un hombre andrajoso con un abrigo en su hombro; sucio, grasoso y roto. Sus pantalones eran anchos y con el cierre abierto hasta la mitad y sus dedos se asomaban a través de lo que fueron unos zapatos. Su camisa estaba sucia y su cabello no había recibido una peinilla por largo tiempo. Sus patillas eran cortas y muy poquitas y su nariz tenía tantas venitas que parecía un mapa. Estábamos un poco lejos de él para saber si olía, pero seguro que olía mal. Sus manos comenzaron a menearse para saludar.

“Hola bebito, como estas muchachón,” le dijo el hombre a Daniel.

Mi esposa y yo nos miramos, “Que hacemos?” Daniel continuó riéndose y contestó: “Hola, hola amigo.” Todos en el restaurante nos miraron y luego miraron al pordiosero. El viejo sucio estaba incomodando a nuestro hermoso hijo. Nos trajeron nuestra comida y el hombre comenzó a hablarle a nuestro hijo como un bebe. Nadie creía que era simpático lo que el hombre estaba haciendo. Obviamente el estaba borracho. Mi esposa y yo estábamos avergonzados. Comimos en silencio, menos Daniel que estaba súper inquieto y mostrando todo su repertorio al pordiosero, quien le contestaba con sus niñadas. Finalmente terminamos de comer y nos dirigimos hacia la puerta.

Mi esposa fue …  (haga clic sobre “Read More”)

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Mi Corazón Abierto y el Cirujano

July 25, 2009 by barbara  
Filed under Blog, Historia de Niños, Sanación

Mi Corazón y el Cirujano

Mañana en la mañana abriré tu corazón, – le explicó el cirujano a un niño-.

Y el niño interrumpió: ¿Ud. encontrará allí a Jesús?

El cirujano se quedó mirándolo y continuó: Cortaré una pared de tu corazón para ver el daño completo.

- Pero cuando abra mi corazón, ¿encontrará a Jesús ahí?? – volvió a interrumpir el niño.

El cirujano se volvió hacia los padres del niño, quienes estaban sentados tranquilamente.

Cuando haya visto el daño que hay allí, planearemos lo que sigue, ya con tu corazón abierto.

Pero, ¿usted encontrará a Jesús en mi corazón?, mi padre dice que vive allí.

El cirujano pensó que era suficiente y le explicó: Te diré qué encontraré en tu corazón: Encontraré músculos dañados, baja respuesta de glóbulos rojos y debilidad en las paredes y vasos. Una vez que te haya abierto y visto tu corazón, me daré cuenta si te podemos ayudar o no….  (haga clic sobre “Read More”)

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Un Poco de Helado para el Alma

July 25, 2009 by barbara  
Filed under Blog, Historia de Niños

Un Poco de Helado para el Alma

Una historia sobre cómo los corazones inocentes perdonan fácilmente

La semana pasada llevé a mis niños a comer a un restaurante. Mi hijo de seis años me preguntó si podía bendecir la mesa antes de comer lo que nos habían traído. Mientras inclinamos nuestras cabezas, y plegamos nuestras manos, mi niño dijo:

“Dios es bueno, Dios es grande. Te doy gracias por los alimentos que vamos a comer y te agradecería aún más si es que mamá nos da helado como postre. Y que haya libertad y justicia para todos. Amén”.

Junto con algunas risas que provenían de las mesas de a lado, escuché a una mujer decir: “Eso es lo malo de este país. Los niños de hoy ni siquiera saben cómo rezar. Preguntarle a Dios por un helado. Que tontería”.

Al escuchar tan duro comentario, mi hijo rompió a llorar y me preguntó si es que había hecho algo malo y si Dios estaría molesto con él. Lo abracé y le sequé sus lágrimas diciéndole que había hecho un magnífico trabajo y que Dios de ninguna manera estaría molesto con él.

Tan pronto acabé …  (haga clic sobre “Read More”)

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