El Deseo de Dios hacia Tí

December 12, 2008 by barbara  
Filed under Blog, Mujer Sabia y Exitosa

Dios no cesa de llamarte y buscarte para que vivas y encuentres la felicidad.

*El deseo de Dios está inscrito en tu corazón, porque tu has sido creada por Dios y para Dios; y Dios no cesa de atraerte hacia sí, y sólo en Dios encontrarás la verdad y la dicha que no cesa de buscar.

La razón más alta de la dignidad humana consiste en tu vocación a la comunión con Dios. Tú eres invitada al diálogo con Dios desde tu nacimiento; pues no existes sino porque, creada por Dios por amor, eres conservada siempre por amor; y no vives plenamente según la verdad si no reconoces libremente aquel amor y te entregas a tu Creador.

*De múltiples maneras, en su historia, y hasta el día de hoy, el ser humano ha expresado su búsqueda de Dios por medio de sus creencias y sus comportamientos religiosos (oraciones, sacrificios, cultos, meditaciones, etc.). A pesar de las ambigüedades que pueden entrañar, estas formas de expresión son tan universales que se puede llamar al ser humano un ser religioso.

Dios creó, de un solo principio, todo el linaje humano, para que habitase sobre toda la faz de la tierra y determinó con exactitud el tiempo y los límites del lugar donde habían de habitar, con el fin de que buscasen a Dios, para ver si a tientas le buscaban y le hallaban; por más que no se encuentra lejos de cada uno de nosotros; pues en él vivimos, nos movemos y existimos (Hch 17,26-28).    … (Haga clic sobre “Read More”)

*Pero esta “unión íntima y vital con Dios”  puede ser olvidada, desconocida e incluso rechazada explícitamente por el ser humano. Tales actitudes pueden tener orígenes muy diversos: la rebelión contra el mal en el mundo, la ignorancia o la indiferencia religiosas, los afanes del mundo y de las riquezas (cf. Mt 13,22), el mal ejemplo de los creyentes, las corrientes del pensamiento hostiles a la religión, y finalmente esa actitud del hombre pecador (mujer pecadora) que, por miedo, se oculta de Dios (cf. Gn 3,8-10) y huye ante su llamada (cf. Jon 1,3).

*”Se alegre el corazón de los que buscan a Dios” (Sal 105,3). Si el ser humano puede olvidar o rechazar a Dios o si tú puedes olvidar o rechazar a Dios, Dios no cesa de llamarte  y buscarte para que vivas y encuentres la dicha. Pero esta búsqueda te exige todo el esfuerzo de tu inteligencia, la rectitud de tu voluntad, “un corazón recto”, y también el testimonio de otros que te enseñen a buscar a Dios.

“Tú eres grande, Señor, y muy digno de alabanza: grande es tu poder, y tu sabiduría no tiene medida. Y el hombre, pequeña parte de tu creación, pretende alabarte, precisamente el hombre (mujer) que, revestido de su condición mortal, lleva en sí el testimonio de su pecado y el testimonio de que tú resistes a los soberbios. A pesar de todo, el hombre (la mujer), pequeña parte de tu creación, quiere alabarte. Tú mismo le incitas a ello, haciendo que encuentre sus delicias en tu alabanza, porque nos has hecho para ti y nuestro corazón está inquieto mientras no descansa en ti (S. Agustín, conf. 1,1,1).

Escrituras y Libro de Referencias:

*Hechos 17:26-28:

“26 El creó, de un solo principio, todo el linaje humano, para que habitase sobre toda la faz de la tierra fijando los tiempos determinados y los límites del lugar donde habían de habitar,
27 con el fin de que buscasen la divinidad, para ver si a tientas la buscaban y la hallaban; por más que no se encuentra lejos de cada uno de nosotros;
28 pues en él vivimos, nos movemos y existimos, como han dicho algunos de vosotros: “Porque somos también de su linaje.”

*Mateo 13:22-23
“22 El que recibe la semilla entre espinas es el hombre que escucha la Palabra, pero las preocupaciones del mundo y la seducción de las riquezas la ahogan, y no puede dar fruto.

23 Y el que la recibe en tierra fértil es el hombre que escucha la Palabra y la comprende. Este produce fruto, ya sea cien, ya sesenta, ya treinta por uno”.

*Genesis 3:8-10
“8 Al oír la voz del Señor Dios que se paseaba por el jardín, a la hora en que sopla la brisa, se ocultaron de él, entre los árboles del jardín. 9 Pero el Señor Dios llamó al hombre y le dijo: “¿Dónde estás?”.

10 “Oí tus pasos por el jardín, respondió él, y tuve miedo porque estaba desnudo. Por eso me escondí”. 11 Él replicó: “¿Y quién te dijo que estabas desnudo? ¿Acaso has comido del árbol que yo te prohibí?”

*Jonás 1:3
“3 Pero Jonás partió para huir a Tarsis, lejos de la presencia del Señor. Bajó a Jope y encontró allí un barco que zarpaba hacia Tarsis; pagó su pasaje y se embarcó para irse con ellos a Tarsis, lejos de la presencia del Señor.”

*Salmo 105:3
“3 ¡Gloríense en su santo Nombre, alégrense los que buscan al Señor!”

*Catesismo de la Iglesia Católica

Recursos:

Regalos del Espíritu Santo

La Mujer Perseverante

Jesús, ¡Ayúdame Por Favor!

Jesús, ¡Ayúdame Por Favor! – para hombre

 

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